ESTÁS AQUÍ POR LA PASTA

Si estás aquí es porque quieres vender más. Vamos, por la pasta. Eso está claro.

 

Bueno, y porque alguien te ha hablado de mi.

O porque has asistido a alguna de mis clases.

O porque me has encontrado en Google.

Por las redes sociales no, porque no me vendo en ese mercado.

Tampoco habrás visto un anuncio mío. No soy de pagar publicidad.

No tengo nada en contra de las redes sociales ni de la publicidad. Las utilizo para otros negocios y para mis clientes. Pero para esto, no.

 

Lo que está claro es que si estás aquí es porque, al menos la parte de adquisición de mi marketing, FUNCIONA.

 

Y porque te has cansado de que te vendan motos.

 

Yo no tengo fórmulas mágicas. Solo ideas. Y ojos y oídos. Eso es lo más importante en el marketing.

 

Si me dejas, te enseño como usarlos. O te presto los míos. Pero solo un ratito, que son míos y me aburro rápido.

 

Si ya estás pensando que soy un fantasma o un vendemotos, deberías dejar de leer aquí. Si no, pasa a la fase 2 o sigue leyendo.

 

Como te decía. Que estamos aquí por la pasta, claro. Pero también para pasarlo bien.

 

Cualquier aplicación de marketing requiere mucho trabajo. Horas. Todos los días. Todas las semanas. Y no hay garantías.

“El marketing solo requiere una hora al día” MENTIRA

“Aplicando esta fórmula no volverás a trabajar nunca” FALSO

“Con el marketing que yo hago te vas a hacer millonario” IMPOSIBLE

No te voy a garantizar nada de eso y no me creo a nadie que lo haga. Lo que sí que te garantizo son dos cosas:

 

✦ Que te lo vas a pasar bien haciendo marketing

 

✦ Que vas a dormir bien por las noches (al menos por esta parte de tu vida, que si luego eres mala persona yo ahí no tengo nada que ver)

 

“Pues tu dirás lo que quieras, pero yo lo del happy no lo veo por ninguna parte”

 

Pues entonces, seguramente, no me conoces demasiado. Te voy a contar algo para que entiendas porque digo que mi marketing es happy.

 

Cuando estaba en la universidad había un tipo gris. Y pequeñito. Y muy engreído. La mala fortuna quiso que ese tipo fuera mi profe de marketing. Yo no le aguantaba. Ni nadie.

 

Por su culpa, yo pensaba que el marketing era gris. Y pequeñito. Y una cosa de muy engreídos. Vamos, que no lo aguantaba. Por eso me dediqué a otra cosa.

 

Varios años más tarde, conocí a un disc jockey en una discoteca muy famosa de Madrid. De los de antes. Un pinchadiscos de verdad. Nos hicimos colegas. Estando un día con él en la cabina me dijo: “Mira como está la pista”. La pista estaba a reventar. Un público entregado hacía ostentación pélvica al filo de la luxación lumbar. Caras extáticas se sumergían en el universo sonoro que les pintaba mi colega.

 

“Dame dos temas y fíjate de nuevo”. Perplejo observé que, en dos temas, la pista se vaciaba. La barra, antes desierta, ahora estaba a tope. A los camareros les faltaban manos para servir a los sedientos danzantes. Dos temas más, y el contorsionismo desbocado abarrotaba la pista de nuevo.

 

Puro Marketing. Conoce a la gente. Averigua qué necesitan. Dáselo. Diviértete haciéndolo. Punto. Aprendí mucho más marketing de mi colega pinchadiscos que del hombrecillo gris de la universidad.

 

También aprendí mucho de un profesor de surf. Y de mi jefe cuando yo hacía luces en teatro. Y de Asterix y Obelix. Y de las películas de Tarantino. Pero no tanto como mirando a la gente.

 

Si quieres saber más de lo que aprendí, tendrás que pasar a la fase 2, porque ya no pienso contarte más. Si no quieres, no pasa nada. Entiendo que no todo el mundo tiene que divertirse haciendo marketing. Entiendo que no todo el mundo me tiene que querer.

 

Entonces que dices? Pasas a la fase 2 o ya te has cansado de mi?